"Z365" o "Festival todo el año" es la nueva apuesta estratégica del Festival en la que confluyen la búsqueda, el acompañamiento y el desarrollo de nuevos talentos (Ikusmira Berriak, Nest); la formación y la transmisión de conocimientos de cine (Elías Querejeta Zine Eskola, Zinemaldia + Plus, Diálogos de cineastas); y la investigación, la divulgación y el pensamiento cinematográfico (el proyecto Z70, Pensamiento y debate, Investigación y publicaciones).
Muy vinculado al Festival de Sundance, donde en 1996 presentó su ópera prima The Delta, y por donde han pasado buena parte de sus obras más reconocidas como Forty Shades of Blue (2005), que ganó el Gran Premio del Jurado, Keep the Lights On (2012) o Passages (2023), Ira Sachs es un gran referente del cine independiente norteamericano. En Donostia lo hemos tenido en la sección Perlak con El amor es extraño (2014), Verano en Brooklyn (2016), y este año con The Man I Love, en una edición en la que su presencia se multiplica, presentando su nuevo film o participando en las Conversaciones de Nest. Además, es el flamante presidente del Jurado de la Sección Oficial.
¿Tiene experiencia como presidente de un jurado?
Sí, y además fui presidente de la Federación de Jóvenes del Templo de Memphis, y te puedo decir que ésa es una buena formación [ríe]. Creo que la razón por la que puedo ser un buen presidente es que soy buen organizador. Básicamente, mi trabajo es facilitar la conversación y asegurarme de que todo el mundo tenga voz; lo contrario de que mi voz sea más significativa o esté por encima de la de cualquier otro, eso es algo que no siento en absoluto.
Probablemente es difícil juzgar el trabajo de otros compañeros de profesión.
Lo cierto es que a mí me resulta muy fácil. No digo que sea una cualidad positiva, pero me sale así.
¿Qué necesita una película para llamar su atención, para que la juzgue positivamente, para que sea una buena Concha de Oro?
La sensación de que no la puedo abarcar. Que posea algo que va más allá del lenguaje. Que sea una ventana que se abre a ventanas que se abren a más ventanas. Cuando una obra se encasilla se vuelve algo común. También busco, para mí mismo, emoción, cuando de repente siento que lo que la cámara ha grabado está conectado con la humanidad. No con la amabilidad, sino con la humanidad, con el hecho de ser humano. Es lo mismo para la literatura. Si Proust es el mejor escritor para mí es porque me parece infinito.
¿Qué papel están cumpliendo los festivales en estos tiempos de pantallas portátiles y domésticas?
Son cruciales porque dan a los espectadores la oportunidad de descubrir, y de hacerlo de forma colectiva. Me gusta mucho este festival. Todo el mundo aplaude antes de la película con la sintonía inicial. Están diciendo: “estamos aquí juntos en la misma sala, estamos compartiendo un espacio juntos, a diferencia de estar en casa con el teléfono”.
¿Ve el impacto de la IA más con optimismo o con temor?
No sé si tengo algo que aportar a ese debate. En el tipo de películas que yo quiero hacer y que quiero ver, la IA tiene muy poco espacio.
¿Identifica puntos formales o temáticos comunes en el cine actual?
Igual que hago con mi propio trabajo busco menos los temas que la individualidad. Busco las cosas que hacen que una película sea diferente, no las cosas que las hacen similares. Me interesa el cine personal en el que alguien transmite algo que es único para sí mismo, como individuo y como artista.
GONZALO GARCÍA CHASCO



