Tenía quince años cuando mi padre trajo a casa un DVD de Las vacaciones del señor Hulot en versión restaurada. El nombre de Jacques Tati ya me resultaba familiar, aunque aún no hubiera visto sus películas. No me reencontraría con él hasta algunos años más tarde, en una clase de cine, con Playtime y esa forma tan suya de enseñarnos a observar lo que ocurre en la pantalla. Mucho después de ese encuentro, mi Máster en Archivo Cinematográfico y Audiovisual realizado en EQZE me permitió empezar a trabajar como archivista audiovisual para Les Films de Mon Oncle, la empresa que vela por la difusión de la obra de Tati.
En 2025, Studiocanal nos propuso la restauración en 4K de cinco de sus seis largometrajes (Día de fiesta, Las vacaciones del señor Hulot, Mi tío, Trafic y Parade, estrenada en España como Zafarrancho en el circo), y la distribuidora Carlotta Films, la organización de una retrospectiva en las salas francesas en el verano de 2026. Tuve que sumergirme en los archivos: antiguos informes, dossiers de prensa, correos y documentos de trabajo dejados por quienes habían trabajado con las películas antes que nosotros. Y después ver las diferentes versiones de las películas, restauradas o no, para comprender su evolución. Verlas una y otra vez. Todos los meses nos reuníamos en París para seguir las distintas etapas de la restauración: decidir qué debía corregirse y qué no, intentar preservar al mismo tiempo que revelaba de nuevo la imagen de Tati, sin pretender saber exactamente qué habría hecho él en nuestro lugar. Por fin, llegó el visionado definitivo en sala. Después de meses observando las imágenes de forma minuciosa, dejo de ver una restauración para volver a encontrar una película. Me sorprendo riéndome, todavía, y, sobre todo, emocionándome con la mirada y el gesto de Tati.
Parade, su último largometraje, es también la última película con la que trabajamos porque presenta una dificultad particular: realizada principalmente para la televisión sueca, fue rodada en 35 mm, 16 mm, Super 16 y en gran parte en vídeo, en una época en la que esa tecnología daba sus primeros pasos. Tati, siempre a la vanguardia, también quiso proyectar su película en el cine. Con ese fin, las imágenes de vídeo se transfirieron a soporte fílmico (kinescopado) y las de 16 mm se ampliaron a 35 mm para que la película pudiera proyectarse comercialmente.
Dado que, desgraciadamente, no se conservaron los elementos de vídeo originales, la restauración anterior realizada en 2K (2013) se basó en ese internegativo procedente del kinescopado. En esta ocasión, no se trataba de volver a restaurar la película, sino de proponer una nueva versión en 4K que pudiera (re)encontrar más fácilmente su lugar en la circulación actual de la filmografía de Tati. Junto con L’Image Retrouvée y Park Road, trabajamos a partir de la restauración anterior en 2K. En ese material la imagen de vídeo carecía de definición y las diferencias de textura entre los planos eran muy visibles, lo que quizá hacía que la película resultara más difícil de apreciar para un público actual. Intentamos mejorar la calidad de las imágenes rodadas en vídeo, con constantes ajustes y retoques, sin que resultaran artificiales. Algunos efectos de vídeo que hoy pueden parecer extraños se han mantenido: pertenecen a la historia de la película.
Este trabajo contribuye a ese gesto de transmisión que era tan importante para Tati. De hecho, encuentra una expresión especialmente bella en Parade, su película testamentaria. Restaurar sus películas, conservar sus archivos, pero también concebir una nueva identidad gráfica para ellas, es, al mismo tiempo, intentar crear nuevas oportunidades de encuentro con su cine, sobre todo para generaciones que, como la adolescente que yo era, conocen el nombre de Tati sin haber visto sus películas.
P. D.: Muchísimas gracias a todas las técnicas y técnicos que han trabajado en esta nueva versión 4K de Parade, aunque casi nunca se les mencione en los créditos.
MARGAUX CHALANÇON