No deja de resultar curioso que Les Égouts du paradis (1979) registre la única colaboración de Giovanni con Michel Audiard, que se encargó de los diálogos. Audiard fue un guionista importantes del polar, con trabajos para André Hunebelle, Henri Verneuil –la excelente Gran jugada en la Costa Azul –, Gilles Grangier – Gas-Oil y otros títulos con Jean Gabin–, Jean Delannoy –dos películas del comisario Maigret con el mismo Gabin–, Jacques Deray y Claude Sautet. También dirigió varios filmes policíacos –y comedias, su otro género predilecto– y, para más detalles, era el padre de Jacques Audiard. La cuestión reside en que Les Égouts du paradis es una de las obras de Giovanni que, perteneciendo al cine policíaco, no utiliza demasiados de sus elementos reconocibles. De hecho, podría pertenecer a la categoría de películas sobre atracos y robos, pero tampoco es exactamente eso.
La película adapta el libro autobiográfico de Albert Spaggiari en el que éste detalla el robo que llevó a cabo en la cámara de la Société Géneral de Niza aprovechando un largo fin de semana, en julio de 1976. Spaggiari fue un personaje turbio, pero Giovanni, sin dejar de despreciar sus actos, le confiere una extraña aura de aventurero antisistema. El film, como otros del cineasta, empieza de forma muy directa, seca, casi fulleriana: Albert está fotografiando niños en un parque, sin sonido, solo la voz en off en primera persona –que se corresponde con la primera persona del libro–, y antes de que aparezcan los títulos de crédito. Los diálogos de Audiard son igual de precisos y directos. El inicio en Niza dibuja a la perfección el personaje. Tiene un estudio de fotografía con el que no gana mucho dinero, es contratado en bodas, bautizos, sesiones de niños y de soldados, pero como tantos otros personajes (inventados o reales) del cine de Giovanni, prefiere el campo a la ciudad: Spaggiari vivía en una casa en las colinas de Niza en la que muy bien podría haber vivido el director y escritor.
A partir del momento en el que decide perpetrar el robo, Les Égouts du paradis se convierte en el reverso de La evasión de Jacques Becker, la primera novela de Giovanni llevada al cine: si allí quedaban reflejados los pacientes actos para salir de una prisión, aquí son las operaciones igual de pacientes para entrar en un banco. Giovanni se detiene en una larga secuencia de exploración de las alcantarillas, ya que Spaggiari vio factible el robo cuando descubrió que las cloacas de la ciudad pasaban cerca de la cámara del banco. Sigue la constitución del grupo de ladrones con gente de Niza y Marsella, la ejecución del plan (más o menos la mitad del metraje), los detalles “cotidianos” entre miembros del grupo –como la pelea a causa de una rata entre dos de ellos–, algunas particularidades –la presencia de una mujer en la banda– y ese detalle que le da un carácter tan original y distinto al relato de robo bancario: al ser un fin de semana largo, Spaggiari sale de la cámara a través de las cloacas para ir a visitar a una amiga enferma, vuelve allí, sale de nuevo para ir a un bar, regresa al banco y sigue perforando cajas de seguridad como si no hubiera un mañana. Lo que allí encuentran es un auténtico festín: fajos de billetes de francos y dólares, monedas, lingotes de oro, bienes, bonos, pinturas, collares, diamantes, vajillas de plata y, también, fotos eróticas, chocolatinas y… ¡latas de cassoulet!
La película es exacta, concisa. Un relato de actos físicos en agujeros estrechos, arrastrándose por la tierra granulada o desplazándose por las cloacas con el agua hasta medio cuerpo, cavando en la roca y fundiendo con sopletes las bisagras de las cajas de acero. En sintonía con ello, quien encarna a Spaggiari, Francis Huster –descubierto nueve años antes por Georges Franju en El pecado del padre Mouret–, no era un actor con demasiados matices. Es parco como la piedra y el acero que su personaje debe vulnerar para encontrar el paraíso a través de las cloacas. Otra de las curiosidades es la presencia en la cámara de un experto egipcio en diamantes que espera, con la misma paciencia, a que los otros revienten las cajas. Lo interpreta Clément Harari, abuelo del actor y director Arthur Harari.
QUIM CASAS